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martes, 3 de abril de 2012

La travesía hacia la felicidad - Parte 1.

En esta ocasión quiero relatar algo que hace rato necesitaba compartir...

¿Por qué?

Ni yo misma lo tengo claro ni de que sirve que cuente esto.

Pero es como que una necesita sacar afuera...

Tan simplemente eso...

Asi que paso a relatar, sin antes aclarar que toda semejanza con la realidad, es pura casualidad.

Y que los nombres de los protagonistas han sido cambiados para su privacidad...

* En fin, ahí va *

Era una mañana del primer día de septiembre del 2011 muy fría cuando Victoria llegó a Buenos Aires, Argentina, luego de ese tedioso y eterno viaje de más de 24 horas desdeSantiago de Chile en un incómódo bús...

Sin saber realmente cuál sería su suerte en esa ciudad...

Sin conocer a nadie, sin ni un peso en los bolsillos, completamente sola y sólo con un bolso lleno de ropa vieja y algunos enseres personales sin mayor valor.

Sii cierto muchos le dijeron antes y después que estaba media loca por irse fuera de su país sin ningun lugar asegurado para llegar...

Sin adivinar siquiera que finalmente allí hallaría al gran amor de su vida.

Durante el viaje tuvo mucho tiempo para pensar y repasar practicamente toda su vida hasta el día anterior a la partida.

Recordando todas sus desventuras y pequeñas tragedias personales, unas pocas alegrías, algunos fracasos amorosos y económicos, etc...

¿Por qué en esta ocasión iba a ser diferente?

Se preguntaba mientras el auxiliar mendozino por su acento, le ofrecía un café.

Claro le habían pagado el pasaje, su unica esperanza y salida por el momento, auna vida mejor, al menos esa era la idea.

Aquella travesía significaba una gran hazaña, después de tantas indecisiones, pruebas fallídas y arrepentimientos de no haber hecho otras cosas similares que destruyera su eterno miedo a los cambios y al atreverse a ser feliz...

Supongo para cualquier persona con un minimo de recursos monetarios, de buena salud y sin ninguna aparente Discapacidad y con algun amigo, conocido, familiar o pareja esperando en la estación no parece tan extraordinaria la hazaña de viajar desde Chile a Argentina por primera vez.

Menos en estos tiempos de globalización, tecnología y era de la información, donde todo el mundo está conectado de una u otra forma.

Pero...

¿Una mujer ciega, sola en la vida, media sorda, sin ni un peso en los bolsillos, a su propia suerte, sin nadie verdaderamente conocido esperandola en la estación?

Y sobreponiendose a sus propios miedos y penas vividas en su querido pero ingrato país...

Sii, era un gran desafío para ella sin duda.

De pronto avisa el auxiliar que ya falta poco para llegar al terminal de Retiro y la señora compañera de asiento contiguo le da un suave codazo para que ponga atención a lo que le estaba diciendo hace rato y ella no le oía por estar absorta en sus pensamientos y por su sordera parcial del oído derecho.

¿Digame?

 Si querés te acompaño un rato cuando bajemos en Retiro, mirá que si nadie te viene a buscar que vas hacer ahí sola imaginate si tu "Novio" se atrasa.

¡Novio!

Que divertido recordó que le había dicho a aquella mujer que su novio la estaría esperando, cosa que ni ella misma estaba segura si realmente tendría novio y menos si la iría a buscar o no...

Dentro de todas las cosas malas que había pasado a lo largo de su existencia, siempre en el camino se topó con personas totalmente desconocidas pero que le tendieron una mano.

Quizás algún Ángel guardián la cuidaba, porque tantas veces se salvó de peligros inimaginables, o si no, no había explicación lógica alguna de todas las veces que a punto de terribles amenazas se vió librada.

Su corazón palpitaba a todo galope cuando finalmente bajó del bus y pisó territorio bonaerense...

Pero con su habitual y aparente imágen de serenidad inquebrantable, nadie por supuesto se dió cuenta de su nerviosismo y temor.

¿SosVictoria?

Preguntó un joven de voz titubeante, comprobando con decepción, que no era la voz de la persona que tanto esperaba...

 Si, soy yo.

 Ché bueno voy a pedir tu bolso, tu novio está más allá esperandonos, me pidió que yo te viera mejor primero. 

- Okey -

Fue mi unica respuesta y automaticamente me tomé de su brazo, como siempre lo hago para que me guíen aunque sea un desconocido.

Él no hizo ningun movimiento que indicara incomodidad ni sorpresa, eso me alivio un poco, a pesar de intuir su frialdad y dejo de nula curiosidad hacia mí.

Gracias señora por todo, ya me van a llevar no se preocupen vinieron por mi.

Dije con voz alta y dando vuelta la cabeza. antes de iniciar el primer paso colgada del brazo del fríio joven ,para que mi ex compañera de asiento me oyera.

¡Ché que bueno, te deseo lo mejor chica mucha fuerza y fortaleza en tu estadía por aquí!

Fue su respuesta y se fue alejando con su voz y sus pasos.

La señora que se dedicaba a trabajar con terapias alternativas, (según me contó en el viaje) me había ayudado en varias ocasiones en eltrayecto, como acompañarme al baño sin tanto alboroto si hubiera ido sola, o almorzar con ella en el sencillo restorant donde el bús había hecho una parada.

- Que tal piba eh, vení tomame del brazo y vamos a casa -

¡Fue la primera frase de aquel desconocido y repentino novio!

* Fin de la primera parte *

Ejem, eso era lo que quería tanto relatar.

Ahora bien, si quieren saber como sigue esta historia...
Al menos tiene que haber 5 comentarios que lo soliciten. Y asi les sigo relatando, o si no, para que seguir aburriendolos.

¿O no verdad?

Ustedes deciden.

Libro: Cien Facetas del Sr. Diamonds - vol. 1: Luminoso

viernes, 21 de enero de 2011

La viuda

Hoy es un día de fiesta. Los rayos del sol entibian su demacrado rostro.
Sì, es el mejor domingo que no ha tenido desde hace mucho, mucho tiempo.

Había muerto su respetado marido Javier.

Por fin podía regar su jardín tranquila. Sin ese terror latente de sentirlo llegar, sorprendiéndola haraganeando ó coqueteando como él siempre le reprochaba.
Sólo aquello era motivo suficiente para que Javier, tomara en brazos a su hijita menor de tres añitos y le colocara una navaja en su cuello, amenazandola:
-Si te vuelvo a pillar fuera de la casa calentando a los hueones que pasan, verás este pescuezito sangrar...-

-¿Te quedò claro amorcito?-

Soltando luego una risotada que erizaba su piel de miedo, rabia, odio e impotencia.

En una hora màs debía ponerse el tradicional vestido de luto y arreglarse para el funeral.

-¿Qué haría para ocultar su alegría?-

Tenía que mantener las apariencias a pesar de todo, ya que pasaría a ser una respetada y feliz viuda.

Nunca más ningùn maldito, desgraciado hombre, se atrevería a dañarla a ella o a sus niños.

Tantos años aguantando los golpes, las humillaciones, los correazos...

La cicatriz en la espalda era una pequeñísima muestra del maltrato proporcionado por su cruel y apuesto cónyuge.

-¡Que ironía!-

Justo la angelical apariencia de aquel engarbado moreno, esos ojos verdes, la habían hechizado para llevarla al altar.

Aun asi, al verlo agonizar de tantas puñaladas que le dio ese bendito extraño, no supo si llorar desconsoladamente ó reír a carcajadas...

Y optó por las dos cosas.

Después del funeral y antes del toque de queda (horario limitado para salir a la calle, impuesto en la época de la dictadura) se arriesgar´´ía a visitar alddesconocido asesino
¿Ó salvador?
a la cárcel, para darle las gracias.

(Relato publicado en "La Antología Nido de Peucos)" 2005, Autor:Poemi Carolina)

- Y basado en un hecho real y dedicado a: Rosa Briceño, mi abuela...

Libro: Caleidoscopio - Sara Espinosa Viale (Colección Cuentos)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Una luminosa clase a oscuras


Como todos los días de semana Nibaldo sale de casa  a las 7 am para llegar  a Santiago centro,  desde su comuna Padre Hurtado, cruzando como casi siempre media ciudad  para alcanzar sus clases  por un mes, a menos de una cuadra de la estación de metro Plaza de armas, en la calle del frente, osea Paseo Puente.
La gente que trabaja en oficinas, negocios cercanos y comerciantes ambulantes allí se preguntan que pasa en el edificio Plaza Real, que  por qué frecuentan desde hace un par de semanas tantos cieguitos y cieguitas por ahí...
Es algo  difícil describir que se siente mirar un lote de 30 novidentes aproximadamente, muy alegres  andando medios desparramados y tanteando con sus ruidosos bastones como si nada por  el hol del edificio en cuestión y no asustarse un poco al ver que estan como a punto de venirte encima en masa o que van a entrar a tu sala por equivocación.....
Los y las había de todas las edades; portes y contexturas físicas; voces y personalidades; de distintas comunas y estratos socio-culturales; diferentes enfermedades o causales de su ceguera completa o parcial; unos más independientes y seguros, otros más dependientes e inseguros. En general bastante bulliciosos y buenos para la conversa y unos cuantos algo más silenciosos e introvertidos como Nibaldo...
Como se darán cuenta  no todos los invidentes son iguales, tienen diferentes historias de vida. Y por lo tanto, variadas maneras de actuar y reaccionar, no son subseres sin identidad ni  carácter repetidos como muchos creen...
Eso si, casi todos desarrollan alguna gracia, talento o virtud en particular y bien marcada, es decir por ejemplo: invidentes músicos; artistas; negociantes; parlanchínes; increíble memoria; geniales Hackers (si, aunque parezca  no cierto, también los hay ciegos); con ángel o carisma destacado; etc. Es raro conocer un novidente fome o sin ninguna  característica en especial..
El joven ciego de nuestro relato es parte también del grupo ya descrito y poco le importa que lo observen a veces con espanto o molestia cuando esta a punto de estrellarte...
Se sentía contento de ser parte de ese curso de Informática avanzada para invidentes seleccionados. Y aunque era un buen resto más  tímido que sus pares, ya se había hecho un par de amigos.
La profe también era novidente, pero de esas super ciegas como le llaman ellos mismos, osea de esas que andan sin bastón o guía por la sala y el piso seis sin casi chocar, con una audición biónica que escuchaba por completo hasta los murmullos y una excelente orientación, a diferencia de la mayoría que no se orientaban tan bien por el espacio físico. Quizás por la coincidencia que la mitad del curso llevaba tan sólo un par de años de discapacidad visual.
La ayudante vidente de Marianela (asi le llaman entre ellos a la persona que  puede ver...) que impartía las clases con los computadores y Note Books parlantes se llamaba Millarayy desde un primer instante  le llamo la atención aquel muchacho alto de ojos azulados, de mirada perfecta... Que  no parecía ciego, osea como si pudiera mirar todavía...
Durante el transcurso de las clases era escaso los momentos de poder hablar mucho ó conocerse en profundidad, ya que  la intensidad del curso era bastante denso, pero aun asi, Millaray y Nibaldo parecían charlar sin siquiera pronunciar palabras...
Era como si la telepatía fluyera natural entre ellos dos y nadie más.
Tampoco nadie podría imaginar en que terminaría  aquella istoria entrelazada de esos enamorados a primera vista y primer oído.


Autor: Poemi Carolina